Hace un año, la idea de que Cabo Verde compitiera en la Copa Africana de Naciones Femenina parecía lejana para una nación de poco más de medio millón de habitantes. El programa femenino solo disputó su primer partido internacional en 2018 y sufrió una pausa de dos años durante la pandemia de COVID-19, pero las Tiburones Azules llegaron a Marruecos como clasificadas de pleno derecho y no como invitadas de honor.
Su clasificación quedó sellada tras un dramático repechaje contra Malí. Cabo Verde cayó por 1-0 en casa en Praia, luego remontó la eliminatoria en Bamako para avanzar por 4-3 en el global. Esa remontada capturó el espíritu de lucha que ha definido un verano notable para el fútbol caboverdiano, tanto en el lado masculino como en el femenino.
Un verano de primeras veces
El avance de las mujeres siguió de cerca otro hito. Aproximadamente un mes antes, la selección masculina de Cabo Verde disputó su primera participación en la Copa del Mundo y llevó al límite a los campeones reinantes Argentina en los octavos de final, al caer 3-2 tras la prórroga en un partido que casi llegó a los penaltis.
Tatiana Carvalho, vicepresidenta de la Federación de Fútbol de Cabo Verde encargada del fútbol femenino, afirmó que esa racha elevó a toda la federación. Hablando antes del torneo, describió las hazañas del equipo masculino como una fuente de motivación para la selección femenina, y añadió que el equipo estaba decidido a forjar su propia identidad mientras honraba la bandera y al pueblo de Cabo Verde.
En el banquillo, esa identidad tiene un rostro conocido. Silveria Nedio, de 60 años, entrena al equipo desde su creación en 2018. Exjugadora de balonmano, gimnasta rítmica y futbolista que pasó años como extremo del FC Juventude, Nedio mostró emociones visibles en el debut del equipo en la WAFCON. Antes del partido inaugural contra Ghana en Casablanca, calificó de un privilegio absoluto estar entre las potencias consolidadas de África y prometió una actuación comprometida ante una rival fuerte y determinada.
La prueba de realidad del Grupo D
En Marruecos, Cabo Verde fue sometida rápidamente a prueba ante rivales de élite. Ghana venció a las debutantes en su partido inaugural en el estadio Moulay Rachid, dejando al descubierto la brecha entre una histórica primera participación y una competitividad continental sostenida.
Los Tiburones Azules respondieron con una actuación mucho más competitiva ante Malí en el estadio Larbi Zaouli de Casablanca. Oumou Kone dio a Malí una ventaja de 1-0 antes de que Eveline Varela igualara para Cabo Verde. La mayor contundencia de Malí se manifestó tras el descanso, cuando Fatoumata Niakate y Fatoumata Diarra ampliaron la ventaja, y el gol de Alivia Kelly en el tiempo añadido dejó el marcador final en 3-2.
Dos goles en un solo partido contra un equipo clasificado en el puesto 52 del ranking FIFA subrayaron el progreso que Cabo Verde ha logrado en un breve periodo de tiempo. Malí llegó al encuentro como el equipo más fuerte sobre el papel, pero Cabo Verde se negó a rendirse y abandonó el campo con pruebas tangibles de que podían hacer daño a rivales consolidados.
Eliminación sin arrepentimientos
Los resultados significaron que la primera WAFCON de Cabo Verde terminó con una eliminación en la fase de grupos, un desenlace que siempre fue probable en un grupo con Ghana y Malí. Ghana, clasificada en el puesto 74 a nivel mundial, y Malí aportaron una experiencia más profunda en torneos y plantillas preparadas para una competición africana sostenida.
Lo que importa es la trayectoria. Cabo Verde ocupa el puesto 69 en el ranking de la FIFA, habiendo alcanzado la competición continental regular en los siete años posteriores a su debut internacional. La victoria en el repechaje ante Malí, la derrota competitiva en Casablanca y el contexto más amplio de una nación que, al mismo tiempo, está abriendo camino en el Mundial sugieren que esta WAFCON fue un comienzo y no un techo.
Construyendo desde una base compartida
La larga trayectoria de Nedio aporta una continuidad poco habitual en un programa tan joven. Su experiencia en múltiples deportes y sus raíces en el fútbol de clubes nacional reflejan el enfoque de base de la federación: desarrollar talento localmente, competir con disciplina y tratar cada gran escenario como una oportunidad de aprender y no como un veredicto sobre el potencial.
El énfasis de Carvalho en el orgullo paralelo entre los programas masculino y femenino también apunta a una ventaja estructural. Cabo Verde ya no se pregunta si pertenece al escenario continental. Está aprendiendo cómo permanecer ahí.
La tarea inmediata es la consolidación. Más partidos competitivos, vías de desarrollo domésticas más sólidas y la inversión continua en el fútbol femenino determinarán si este debut se convierte en un cuento de hadas aislado o en el primer capítulo de un crecimiento sostenido. Tras un verano que incluyó un susto en el Mundial ante Argentina y una campaña en la WAFCON que terminó con lucha y no con rendición, Cabo Verde tiene motivos para creer que la respuesta está al alcance.