Carragher arremete contra un Chelsea desintegrado tras la paliza ante el Forest y su sexta derrota consecutiva

Carragher arremete contra un Chelsea desintegrado tras la paliza ante el Forest y su sexta derrota consecutiva

En la tarde del 4 de mayo, hora de Pekín, el Chelsea encajó otra derrota en Stamford Bridge ante el Nottingham Forest. El exjugador del Liverpool Jamie Carragher fue contundente ante las cámaras de Sky Sports: este Chelsea ya parece «un club de fútbol en plena desintegración», sin la más mínima conexión entre jugadores y entrenador, ni entre jugadores y afición. De no ser por el gol de volea de João Pedro en el tiempo añadido, el Chelsea habría prolongado aún más su sequía goleadora.

Una rotación masiva no frena la debacle

La derrota resultó especialmente dolorosa. El Chelsea acababa de vencer 1-0 al Leeds United en las semifinales de la FA Cup, lo que le permitió respirar un instante en medio de la crisis; además, el entrenador Vitor Pereira reservó fuerzas para el partido de vuelta de semifinales de la Europa League contra el Aston Villa del jueves, realizando ocho cambios en el once inicial. Sin embargo, el Forest también rotó en profundidad y su supuesto «equipo B» marcó dos goles en los primeros 15 minutos, dejando al local contra las cuerdas.

Abrió el marcador Taiwo Awoniyi: centro de Dilane Bakwa por la derecha y cabezazo del delantero nigeriano. El segundo gol llegó de penalti: Malo Gusto agarró claramente la camiseta de Awoniyi dentro del área, y Igor Jesus lo convirtió desde los once metros. Antes del descanso, Cole Palmer tuvo la oportunidad de contener la hemorragia del Chelsea, pero su penalti fue detenido y la diferencia en el marcador no se redujo.

Tras el descanso, el Forest introdujo a Morgan Gibbs-White. El centrocampista pronto filtró un pase magistral y Awoniyi empujó el balón a placer en el segundo palo para ampliar la ventaja y cerrar el partido. El momento más brillante del Chelsea se reservó para el tiempo de descuento, con la chilena de João Pedro, que además fue el único gol de los Blues en el encuentro. En el desarrollo del partido, el Forest fue más contundente en la posesión y en la conversión de ocasiones; el Chelsea, en cambio, cometió errores continuos en la disciplina defensiva y en el marcaje a balón parado, en línea con las palabras de Carragher sobre un equipo «perezoso» y «descuidado».

Del cénit del Mundial de Clubes al fondo en Stamford Bridge

Las críticas de Carragher no se limitaron a los 90 minutos. El Chelsea destituyó a Liam Rosenior hace 106 días y el cambio en el banquillo no frenó la mala racha; ahora acumula seis derrotas consecutivas en la Premier League, algo que no ocurría desde 1993. Hace menos de 12 meses, los Blues golearon al Paris Saint-Germain en la final del Mundial de Clubes y alzaron el trofeo; de repente, ese núcleo de jugadores sobre el que recaían tantas expectativas perdió en casa ante un Forest muy rotado. Carragher dijo que en el equipo había «cinco o seis jugadores de primer nivel», pero que «fueron derrotados por el equipo B del Forest», un comentario duro que puso de relieve la brecha entre la inversión y la construcción del proyecto.

Stamford Bridge siempre se ha considerado un bastión de la «cultura ganadora»: de finales del siglo XX a principios del XXI, el club forjó su identidad con una defensa férrea y un ADN de campeones; en los últimos años, tras la llegada de BlueCo, el gasto en fichajes ha sido descomunal, y Palmer, Pedro y otros han sido vistos como pilares de un nuevo ciclo. Pero la tradición no solo está en la vitrina de trofeos, sino en cada presión en el campo y en cada cobertura defensiva. Carragher, en el análisis del descanso, señaló el momento en el que Gusto agarró a Awoniyi y regaló un penalti: «Este gol es el retrato del Chelsea: descuidado, perezoso, falto de disciplina». Cuando un grande reconocido por su disciplina tiene que recurrir a la falta para frenar un contraataque, la crisis no es solo el marcador, sino una ruptura a nivel de carácter.

Carragher también subrayó que el fútbol «no se trata solo de gastar dinero en fichajes», sino de «generar cohesión». Por ahora, entre jugadores y staff, y entre jugadores y afición, «no hay absolutamente nada». Para el Chelsea, esto resulta más peligroso que la cifra de seis derrotas consecutivas: la racha negativa puede cortarse, pero si la confianza en el vestuario y en las gradas se erosiona a la vez, el ciclo de reconstrucción se alargará indefinidamente.

El Forest ve la salvación al alcance y los Blues sienten presión en doble frente

Para el Nottingham Forest, esos tres puntos valen oro. Gracias al doblete de Awoniyi y a un penalti de Igor Jesus, el Forest colocó su cuenta seis puntos por encima de la zona de descenso y aclaró en gran medida su panorama de permanencia en la Premier League la próxima temporada. Si el City Ground (capacidad aproximada de 30.576) sigue sumando al final de la campaña, el suspense por la salvación podría resolverse antes de tiempo. Igor Jesus se integró con rapidez tras llegar en el mercado invernal: los datos del sitio muestran que ya había marcado con el Forest esta temporada, y su penalti frío y calculado en este partido demuestra además la profundidad de la rotación en ataque.

La situación en la tabla del Chelsea es la contraria. Seis derrotas seguidas han hundido sus opciones de entrar en Champions. La final de la FA Cup ante el Manchester City sigue siendo una ventana de redención, pero el ánimo está claramente tocado. El jueves, en la vuelta de semifinales de la Europa League ante el Aston Villa, Pereira tendrá que volver a equilibrar entre «salvar la temporada» y «preservar el físico»: la rotación masiva de este choque que acabó en otra derrota pone también en duda la profundidad de la plantilla y la ejecución táctica.

Desde la presión del calendario, el Chelsea no tiene margen a corto plazo para reabrir viejas heridas de 1993, pero debe responder a una cuestión muy real: cuando se desvanezca el brillo del título de campeón del Mundial de Clubes, ¿quién podrá volver a instaurar en Stamford Bridge la convicción de «jugar juntos»? El análisis de Carragher puede resultar incisivo, pero si siguen repitiéndose detalles como el penalti que regaló Gusto, el penalti fallado por Palmer o los fallos defensivos por falta de vigilancia, las críticas parecerán cada vez más un informe médico que un simple desahogo emocional. La vuelta de la Europa League ante el Aston Villa y la final de la FA Cup serán los momentos clave para comprobar si el Chelsea está realmente «broken» o si aún tiene fuelle para aguantar hasta el final de la temporada.

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