Los litigios en Argentina alteran el Mundial 2026: la permanencia de Messi en la selección, en el foco

Los litigios en Argentina alteran el Mundial 2026: la permanencia de Messi en la selección, en el foco

A medida que se acerca el Mundial de 2026, el campeón defensor Argentina debería centrar sus esfuerzos en el plantel para la defensa del título y la puesta a punto táctica, pero una serie de lides legales y políticas en las que está envuelta la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) están colocando en el centro del debate si podrá competir con normalidad. El seleccionador Scaloni ha expresado públicamente su deseo de que Messi siga en el equipo y lidere el grupo; en un contexto en el que el presidente de la federación ha sido imputado formalmente, el presidente del país impulsa la privatización de los clubes y la FIFA y la CONMEBOL ya habían lanzado advertencias, esta línea humana refleja la ansiedad real de los aficionados más que cualquier eslógan.

El presidente de la federación, imputado: una sombra sobre el camino hacia la defensa del título

En marzo de este año, el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, fue imputado formalmente en un caso de evasión fiscal por unos 13 millones de dólares; sus activos han sido embargados por el Gobierno argentino y avanza en paralelo una investigación por lavado de dinero. Según los informes, el importe en sí quizá no sea el punto más sensible para la FIFA: lo que ha puesto en alerta a la federación internacional es el límite entre el poder gubernamental y el funcionamiento interno de la asociación miembro.

A nivel normativo, la FIFA prohíbe que las federaciones miembro sufran intervención gubernamental o política. En 2024, la FIFA y la CONMEBOL advirtieron a la AFA de que, si persistía la injerencia del Estado, podría llegarse a la cancelación de la condición de miembro (desafiliación), con lo que se verían afectados no solo la selección nacional, sino también los derechos de participación de los clubes adscritos al sistema. Con poco más de un año para el torneo, una suspensión total sigue considerándose poco probable, pero si la presión legal se prolonga, «molestias procedimentales» como revisiones de elegibilidad, auditorías financieras o designaciones de gestores provisionales bastarían para desbaratar el ritmo de la preparación.

Milei impulsa la privatización y choca de frente con la federación

El presidente argentino, Javier Milei, impulsa transformar clubes sin ánimo de lucro y de socios en sociedades anónimas deportivas cotizables (modelo SAD), con la intención de someter los activos futbolísticos a la lógica del mercado de capitales. La AFA y Tapia se oponen con firmeza, al considerar que ello reescribiría la estructura de propiedad del fútbol base centenario. La controversia por la privatización y las acusaciones penales contra Tapia coincidieron en el tiempo, amplificando la lectura externa de «intervención política en el fútbol» —precisamente la línea roja que la FIFA invoca con más frecuencia al sancionar federaciones de otros países.

Para Scaloni, el problema es muy concreto: si la cúpula de la federación permanece años sumida en litigios y la estabilidad de la dirección queda en entredicho, la convocatoria, las concentraciones, el calendario de amistosos y los contratos de patrocinio podrían verse tambaleadas. En público deposita sus esperanzas en que Messi se quede en la selección, no por mero sentimentalismo: a sus 39 años, Messi sigue siendo el núcleo táctico, el ancla del vestuario y la moneda de cambio en las negociaciones globales de derechos y taquilla.

El «efecto Messi» y la doble vía de Miami

Tras pasar a jugar en el Inter Miami, la narrativa comercial de la MLS y los escenarios norteamericanos del Mundial quedaron unidas por un mismo nombre: sus apariciones durante la Copa del Mundo inciden directamente en el aforo, el merchandising y la negociación de derechos. Los datos internos muestran que Argentina ocupa ahora el 3.º puesto del ranking FIFA, un escalón por debajo del anterior 2.º, con 1874,81 puntos —la leve oscilación en la clasificación no basta para explicar el fervor mediático, pero confirma que el equipo sigue en el bloque de candidatos al título; lo que realmente amplifica el ruido es la superposición de «superestrella + crisis federativa», que empuja a los aficionados en redes a preguntarse una y otra vez: si cae una sanción procedimental, ¿se reescribirá el guion del último Mundial de Messi?

A nivel de club, el Inter Miami encadenó varios empates 0-0 en la liga reciente de la temporada 2026 (entre las jornadas 32 y 37); la eficacia ofensiva no es el centro del debate, pero da a entender que la distribución física de Messi en el fútbol estadounidense y la preparación con la selección exigen un equilibrio delicado. Si Scaloni no consigue fijar pronto el estado de Messi con la albiceleste, se acortarán las ventanas de rodaje en amistosos y de experimentación táctica.

Baja la probabilidad de suspensión, pero los «problemas» son lo bastante letales

Varios análisis apuntan a que Argentina no será expulsada directamente del Mundial: su condición de campeona defensora, los ingresos globales que genera Messi y las expectativas del mercado de las sedes en Norteamérica actúan como colchones reales. Sin embargo, los precedentes históricos muestran que la FIFA tolera muy poco la «intervención gubernamental»: sanciones leves como multas y plazos de cumplimiento, o graves como el bloqueo de las cuentas de la asociación y la designación de un comité provisional por la propia FIFA; cada paso se traslada a las convocatorias de la selección y a los contratos del cuerpo técnico.

Desde el punto de vista de la clasificación y el calendario, la presión deportiva real de Argentina sigue centrada en la fase final que arranca en junio de 2026; pero antes de eso, las ventanas FIFA de junio a septiembre pondrán a prueba por primera vez la estabilidad del once de Scaloni bajo la «incertidumbre fuera del terreno de juego». Habrá que vigilar si Messi sigue aceptando convocatorias, si los jóvenes pueden asumir más peso ofensivo y si la AFA presenta un plan de gobernanza que satisfaga a la FIFA en medio de litigios y la polémica de la privatización.

Perspectiva editorial: el riesgo estructural tras el titular

El fondo de esta polémica no es un cotilleo, sino el choque entre la gobernanza deportiva y la reforma política: el caso Tapia pone a prueba el cumplimiento financiero de la federación, la línea SAD de Milei examina la propiedad del fútbol profesional y la FIFA solo pregunta «quién controla el fútbol». Si Argentina quiere levantar la copa de nuevo tras Qatar, debe ganar dos guerras a la vez, la del campo y la de la sala de juntas. Para el hincha de a pie, en el corto plazo no hace falta asustarse con titulares de «expulsión», pero conviene seguir de cerca la próxima declaración de la FIFA sobre la AFA, la evolución judicial del caso Tapia y si Messi figura en la próxima lista de Scaloni: ahí está la señal clara de si la historia del Mundial 2026 seguirá el guion de campeona defensora.

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