Marruecos vuelve a hacer historia africana con una contundente victoria ante Canadá

Marruecos vuelve a hacer historia africana con una contundente victoria ante Canadá

Marruecos ha escrito otro capítulo en la historia del fútbol africano en la Copa Mundial de la FIFA 2026. Una victoria contundente por 3-0 ante Canadá el sábado confirmó su puesto en los cuartos de final y los convirtió en la primera nación del continente en alcanzar esa fase en dos ocasiones, y en hacerlo en torneos consecutivos.

Para un equipo que cautivó al mundo en Qatar hace cuatro años, esto fue menos un avance sorpresivo que la confirmación de un auténtico estatus de élite. Marruecos llegó a Norteamérica clasificado octavo en el mundo. Canadá, en el puesto 30, necesitaba una actuación contundente para mantener vivas sus esperanzas en la fase eliminatoria. En cambio, los Leones del Atlas ofrecieron una exhibición que combinó control, serenidad y eficacia ofensiva a partes iguales.

Una noche definida por Ounahi

Si un jugador encarnó la evolución de Marruecos, de auténtico cedido resiliente a contendiente de élite completo, fue Azzedine Ounahi. El centrocampista fue la fuerza dominante en un partido que Canadá disputó sin llegar a amenazar de verdad la remontada.

Ounahi abrió el marcador y sumó el segundo antes del descanso, rematando jugadas que comenzaron con centros incisivos desde las bandas. Achraf Hakimi proporcionó la asistencia del primero, mientras que Brahim Díaz creó el segundo. Soufiane Rahimi cerró el resultado en el tiempo de descuento, asegurando que no hubiera drama en el tramo final para un equipo marroquí que ya había hecho el trabajo más difícil.

El marcador reflejó el equilibrio de autoridad en el campo. Marruecos terminó con tres goles en cinco intentos y cuatro tiros a puerta, completando 472 pases con un 82 por ciento de acierto mientras mantuvo el 55 por ciento de la posesión. Canadá, pese a todo su esfuerzo, acumuló 11 tiros y 11 córners, pero no encontró la forma de superar a Yassine Bounou. Noussair Mazraoui ayudó a sostener la estructura defensiva desde el lateral, y la línea defensiva se mantuvo firme incluso cuando Canadá adelantó hombres al final del partido.

Rompiendo un techo continental

Antes del ascenso de Marruecos, el fútbol africano solo había alcanzado los cuartos de final de un Mundial en tres ocasiones, y nunca dos veces.

Los pioneros que llegaron antes

Camerún alcanzó los cuartos de final en 1990 bajo Roger Milla, emocionando a Italia antes de caer por la mínima ante Inglaterra. Senegal sorprendió a los campeones defensores Francia en su debut en 2002, y luego quedó eliminado ante Turquía por gol de oro. Ghana estuvo agonizantemente cerca en 2010, cuando Uruguay le negó el pase en unos cuartos de final decididos en la tanda de penaltis tras el infame manotazo de Luis Suárez en la línea de gol.

Cada una de esas actuaciones se sintió única: histórica, emotiva e irrepetible. Marruecos ha convertido ahora lo extraordinario en rutina.

De la resiliencia en Catar al control en 2026

El contraste entre las dos campañas mundialistas de Marruecos cuenta la historia de una federación y un cuerpo técnico que aprendieron rápidamente de la experiencia.

En 2022, los Leones del Atlas terminaron cuartos con un promedio de menos del 39 por ciento de posesión. Se apoyaron en la disciplina defensiva, el sacrificio colectivo y las paradas de Bounou para derrotar a Bélgica, España y Portugal antes de que Croacia pusiera fin a su sueño de semifinales.

Dos torneos después, el perfil ha cambiado. Marruecos ya no se conforma con absorber presión y contraatacar. Marcan el ritmo, circulan el balón con intención y convierten el dominio en goles. Un empate 1-1 con Países Bajos, una victoria 1-0 sobre Escocia y un triunfo 4-2 contra Haití en la fase de grupos ya insinuaban un repertorio ofensivo más amplio. La actuación del sábado contra Canadá fue la prueba más clara hasta ahora de que este es un equipo completo y no una repetición del cuento de hadas defensivo.

Los datos del partido contra Canadá pusieron de relieve ese crecimiento. Marruecos ganó la mayoría de los duelos, completó entradas a un ritmo elevado y despejó el peligro repetidamente cuando Canadá envió 29 centros al área. Donde el equipo de 2022 a menudo se exponía a la presión, la edición de 2026 gestiona el riesgo sin renunciar a la estructura.

Lo que exige el camino por delante

Llegar a los cuartos de final una vez puede interpretarse como impulso y momento oportuno. Repetirlo, en un continente diferente y ante un grupo más competitivo, es prueba de una calidad sostenible.

La influencia de Hakimi desde el flanco derecho sigue siendo central, no solo como salida en transición sino como creador en posesión estática. El papel de Brahim Díaz para desbloquear bloques compactos ha crecido junto con la autoridad de Ounahi en el mediocampo. Detrás de ellos, Bounou y Mazraoui proporcionan la plataforma que permite a los jugadores más expresivos de Marruecos asumir riesgos calculados.

Canadá, por su parte, abandona el torneo con lecciones más que con arrepentimientos sobre el esfuerzo. Venció a Sudáfrica por 1-0 y apretó ante Suiza en una derrota por 2-1, pero la brecha contra una nación del top ten quedó clara en el último tercio. Once tiros produjeron solo tres a puerta contra una defensa marroquí que rara vez necesitó entrar en pánico.

Un referente para el fútbol africano

El logro de Marruecos va más allá del orgullo nacional. Durante décadas, las selecciones africanas se celebraron por carreras aisladas que terminaban en heroicas derrotas. Los Leones del Atlas han cambiado la conversación. Las apariciones consecutivas en cuartos de final demuestran que su actuación en 2022 no fue una anomalía, sino la base de un nuevo estándar.

A medida que la Copa del Mundo 2026 entra en su fase decisiva, Marruecos lleva las esperanzas de un continente que ha esperado generaciones un éxito sostenido a este nivel. Ya no llegan como un equipo ajeno que aspira únicamente a sobrevivir una ronda más. Llegan como un equipo que espera controlar los partidos, marcar cuando importa y seguir en pie cuando el cuadro eliminatorio se aprieta.

Esa es la verdadera historia escrita en Norteamérica este fin de semana: no solo otro cuarto de final, sino la prueba de que el fútbol africano puede colocarse entre los mejores del mundo dos veces seguidas.

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