El CEO del Mónaco afirma que el regreso de Paul Pogba no ha cumplido las expectativas del club

El CEO del Mónaco afirma que el regreso de Paul Pogba no ha cumplido las expectativas del club

Cuando Paul Pogba finalmente cruzó las puertas de Mónaco, el momento pesaba más que un anuncio de fichaje rutinario. El exinternacional de Francia regresaba al fútbol competitivo tras el fin de una sanción por dopaje, y el club del principado veía en él un nombre capaz de afilar un mediocampo construido con ambición. Sin embargo, lo que vino después fue una temporada que ninguna de las dos partes podría disfrazar de éxito.

En todas las competiciones, Pogba solo disputó seis partidos. Esa cifra se sitúa en el centro de un debate que Mónaco ya no puede evitar. Para un jugador cuya carrera se ha definido por destellos de brillantez en los escenarios más grandes, la brecha entre las expectativas y la realidad en el Stade Louis-II ha sido imposible de ignorar.

El director ejecutivo del Mónaco, Thiago Scuro, no intentó suavizar ese panorama. Hablando abiertamente sobre la situación, la describió como complicada y subrayó que el club siente un respeto genuino por Pogba, tanto como persona como como profesional.

"Es un tema complic llegó, ha sido muy positivo."

Ese tono importa. El M o un juego público de culpas. El lenguaje de Scuro apunta a un club que aún valora el lado humano del acuerdo incluso mientras afronta decepcionantes resultados deportivos. Sin embargo, también fue igual de claro que el proyecto futbolístico construido en torno a la llegada de Pogba no entregó lo que el club había imaginado cuando se cerró el acuerdo en verano.

"También es cierto que, el año pasado, el proyecto no funcionó bien porque, cuando empezamos con él en verano, las expectativas eran muy diferentes a lo que ocurrió", añadió.

Leído sin rodeos, eso es una admisión desde la cúspide de la organizaciónuro dejan claro que el club entiende esa brecha.

Por donde transcurre la historia a partir de aquí tiene menos que ver con los titulares de ayer y más con lo que ocurra en los pasillos del campo de entrenamiento durante las próximas semanas. Scuro enfatizó la paciencia ligada a un progreso observable en lugar de juicios precipitados.

"Creo que tenemos que ser justos con él, seguir su preparación cada semrenador", dijo.

Esa fr deja el siguiente capítulo en manos de quien decide el día del partido. El Mónaco no está cerrando el libro desde la oficina ejecutiva. Están diciendo que Pogba merece un margen justo para demostrar si la condición física, el nivel de juego y la confianza pueden alinearse de nuevo. Pero también están dejando claro que el tiempo de juego se ganará por mérito, noifica lo que está en juego. El Mónaco trabaja para reducir su masa salarial, y un contrato de alto perfil que aún no se ha traducido en rendimientos consistentes atrae naturalmente el escrutinio. El futuro de Pogba en el club sigue siendo incierto, no porque nadie esté deseoso de fabricar polémica, sino porque el rendimiento deportivo y la economía de la plantilla rara vez se mueven en direcciones opuestas durante mucho tiempo.

En ese espacio incierto entra Filipe Luís, el nuevo entrenador del club. Donde Scuro hablaba desde la sala de juntas, Luís aporta la voz del vestuario y del campo de entrenamiento. Ya ha descrito a Pogba como un «jugador especial», una frase que conlleva tanto admiración como responsabilidad. Los jugadores especiales suelen ser aquellos en los que los entrenadores creen que aún pueden desbloquear una temporada, pero también son aquellos cuyos minutos se convierten en el tema más debatido cuando aprietan los resultados y los presupuestos.

Luís dijo que planea mantener conversaciones con Pogba en los próximos días. Esas charlas probablemente abarcarán más que el encaje táctico. Un jugador que regresa de una suspensión y luego lucha por recuperar el ritmo necesita claridad sobre su rol, la confianza y el camino físico de vuelta al fútbol habitual. Para el Mónaco, la cuestión es si Pogba puede convertirse en un aportador semanal enajo una nueva voz en el banquillo.

Para el propio Pogba, la situación resulta familiar en un sentido y ajena en otro. Lleva años viviendo b peso de la atención global, pero este capítulo se siente más silencioso y más rutinario. No hubo un único momento espectacular al que señalar de la temporada pasada, solo un pequeño puñado de apariciones y un directivo del club dispuesto a afirmar, en público, que el proyecto no funcionó como estabida más útil para todos los implicados. El Mónaco no pretende que el primer año haya sido un éxito. Tampoco se apresuran a declarar terminada la relación. En su lugar, trazan un camino estrecho: respetar a la persona, medir el progreso semana a semana y dejar que el entrenador decida lo que el equipo necesita en el campo.

Los próximos días dirán si Filipe Luís ve las mismas cualidades especiales que los comentarios de Scuro sugieren que aún merecen ser cultivadas. Hasta entonces, la historia de Paul Pogba en el Mónaco sigue abierta, definida hasta ahora por seis apariciones, una franca evaluación del CEO y un club que intenta equilibrar la ambición con las duras realidades del coste, la forma y el tiempo.

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