La selección argentina regresó al campo de entrenamiento antes del partido del lunes ante Austria. El miércoles, el equipo completo se limitó a una sesión de recuperación en el gimnasio, con todos los titulares ya de vuelta. La elección en ataque sigue siendo el dilema más complicado para Scaloni: en el debut ante Argelia, Lautaro Martínez fue el delantero centro titular y Julián Álvarez entró como suplente en el minuto 55; para el segundo encuentro ante Austria, la incógnita sobre quién liderará la línea de ataque sigue sin resolverse.
¿Se repetirá el guion de Catar?
Al comienzo del torneo, Álvarez era el favorito para ser titular habitual. Scaloni, sin embargo, depositó su confianza en Lautaro para el partido inaugural, una decisión que recordó de inmediato al Mundial de Catar 2022: entonces, el delantero del Inter también arrancó como titular, mientras Álvarez no asumió el rol principal en ataque hasta la tercera fecha, antes de levantar la copa con el equipo.
Scaloni confirmó antes del partido que el problema de tobillo del delantero del Atlético de Madrid ya estaba resuelto y que podía jugar tranquilamente ante Argelia. Tras el encuentro, no eludió el tema de la rotación y subrayó la «increíble entrega física» de Lautaro en el partido inaugural. A su juicio, el entrenador toma decisiones cada día —quién juega, quién no, quién entra, quién es sustituido— como parte inevitable de construir el funcionamiento colectivo de los once, y no solo para satisfacer el deseo de minutos de cada jugador.
Comparación técnica de dos modelos de ataque
Según informaciones de nuestros enviados especiales, tras el entrenamiento del jueves la prensa local coincidía en que, ante Austria, Scaloni inclinaría la balanza hacia Álvarez en lugar de mantener a Lautaro como titular en la posición de nueve.
En términos de eficiencia en el movimiento y distribución de roles, no se trata simplemente de elegir entre uno y otro, sino de dos soluciones ofensivas distintas. Lautaro es un rematador clásico de área: su zona de acción está más cerca del arco y su aporte más constante llega con los desmarques, el remate final tras recibir de espaldas y la definición. Álvarez también tiene olfato goleador, pero su radio de acción es claramente mayor: puede retrasarse a los espacios interiores para enlazar el juego y aportar presión adicional en la presión alta.
Un ex arquero argentino que vistió la camiseta de Boca Juniors definió la situación como un «problema feliz» y una «competencia feliz»: que la profundidad en la delantera obligue a elegir ya es, en sí mismo, prueba de la solidez del plantel. En términos de informe de ojeador: la ventaja de Lautaro reside en la pureza goleadora y el olfato dentro del área; su punto débil es un radio de acción relativamente acotado. La de Álvarez, en la cobertura de carrera, la contribución en la presión y la compatibilidad con el sistema; su límite es que a veces se muestra demasiado impulsivo a la hora de elegir en el área, y necesita un centrocampista que le proporcione balones más precisos.
La lógica rotatoria de Scaloni
Para Scaloni, no se trata de un «descarte» en blanco y negro, sino de dosificar recursos según el rival, el estado de forma y las necesidades tácticas. Apostar por Lautaro en el debut respondía a su intensidad en las carreras sin balón y su capacidad de arrastrar a la defensa en el frente de ataque; introducir a Álvarez tras el descanso inclinó el ritmo del partido hacia una presión alta más flexible. Si en el segundo encuentro mantiene a Álvarez como titular ante Austria, la lógica es igual de clara: frente a un rival que probablemente hará más hincapié en el juego físico y en la verticalidad, la delantera necesita un jugador capaz de retrasarse, abrirse a la banda y sembrar el caos en la primera línea defensiva.
Desde la gestión física, repartir el «impacto» de unos 60 minutos y las «novedades» en el tramo final encaja con la lógica habitual en un torneo de este calibre. Ni Lautaro ni Álvarez carecen de experiencia en grandes citas; la prueba de fuego será que Scaloni logre, como en el ciclo de Qatar, fijar cuanto antes la dupla más adecuada para la fase en curso a base de prueba y error.
Los cambios en la zaga también condicionan el once inicial
Más allá del debate en la delantera, el flanco derecho de Argentina también está envuelto en incertidumbre. En el debut ante Argelia, Gonzalo Montiel fue titular y Nahuel Molina, opción habitual de primer orden, entró en la segunda parte. Por la izquierda, la presencia de Nicolás Tagliafico está en duda por una lesión en la pantorrilla; Facundo Medina ya actuó de lateral izquierdo en el primer partido. Este miércoles, la AFA informó de que Tagliafico ha vuelto a entrenarse sobre el césped, con una evolución positiva.
Los ajustes en la zaga repercutirán a su vez en la elección de los hombres de ataque. Si el flanco izquierdo sigue recayendo en jugadores suplentes y el derecho exige que Molina aporte más amplitud en el ataque, el frente ofensivo necesitará con mayor urgencia a un delantero del perfil de Álvarez, capaz de retrasarse para ayudar al mediocampo y aliviar la presión en las bandas; a la inversa, si Tagliafico regresa a tiempo y la solidez por fuera mejora, un punta de referencia más clásico en el área como Lautaro tendrá más facilidad para recibir balones de calidad dentro del área.
Puntos a observar antes del duelo ante Austria
El choque del lunes ante Austria será el segundo partido de Argentina en el Grupo J de la fase de grupos. Scaloni debe, a la vez, consolidar la racha victoriosa del equipo y aprovechar el tiempo limitado de juego para comprobar la efectividad real de sus dos esquemas alternativos en ataque y bandas.
Análisis de este medio: las probabilidades de que Álvarez sea titular van en aumento, pero Lautaro no quedará relegado a un segundo plano: su capacidad física y de definición siguen siendo la carta bajo la manga más fiable que tiene Scaloni. Lo que realmente merece seguir de cerca es si Scaloni volverá a replicar la gestión progresiva de Qatar: primero Lautaro abriendo el partido y después Álvarez tomando el control del ritmo del encuentro, o si en el segundo duelo invertirá directamente ese orden. Tras el lujoso dilema en ataque se esconde el acertijo táctico que Argentina debe resolver en su camino hacia el bicampeonato.