Los anfitriones, la selección de Estados Unidos, arrancaron con victoria en su debut en el Mundial de 2026 al vencer 4-1 a Paraguay. Tras el partido, el entrenador Mauricio Pochettino no se limitó a hablar de goles y cifras, sino que atribuyó el triunfo al juego colectivo del equipo y a la energía del público local, una fuerza casi tangible que impregnaba todo el estadio.
La última vez que Estados Unidos anotó cuatro goles en un solo partido de Copa del Mundo fue hace mucho tiempo; el delantero Balogun marcó un doblete y se convirtió en el primer jugador estadounidense en anotar dos goles en un mismo partido del Mundial desde 1930. A pesar de las destacadas actuaciones de Balogun, Pulisic y McKennie, Pochettino prefirió dedicar los aplausos a todos — desde los titulares y los suplentes hasta el equipo en la sombra. Pulisic fue sustituido en el descanso por una lesión en la pantorrilla, y la rapidez con la que pueda recuperarse condicionará directamente las decisiones del entrenador en los próximos partidos de la fase de grupos.
Los datos también confirman que la goleada no fue casual. Según la base de datos del sitio, Estados Unidos tuvo un 65% de posesión, 16 tiros con 6 a puerta y un 85% de acierto en el pase; Paraguay, solo un 35% de posesión, 9 tiros con 1 a puerta. Estados Unidos ocupa actualmente el puesto 16 del ranking FIFA, mientras que Paraguay está en el 40. Un Mundial en casa, evento que solo ocurre cada cuatro años, permitió al equipo entrenarse juntos durante semanas consecutivas antes del torneo, lo que dio al cuerpo técnico tiempo para pulir el juego sistemáticamente, lejos del apresurado proceso de convocatorias de las concentraciones previas de la selección.
«Mientras los aficionados mantengan esa energía, podremos lograr cosas sorprendentes.» Las palabras de Pochettino suenan más a describir una resonancia cultural en el estadio — camisetas con la bandera, cánticos de la grada y una creencia colectiva que se sumaron para sostener este contundente debut de los anfitriones. En el Grupo D le aguardan Turquía y Australia; más allá de ganar, Estados Unidos debe llevar ese espíritu de unidad del primer partido a lo que queda del torneo.