Gary Lineker afirmó en un pódcast que el Arsenal, sin su fichaje estival Martín Zubimendi, desplegó una fluidez poco habitual contra el Fulham: el equipo de Mikel Arteta ganó 3-0 el sábado por la noche en Craven Cottage y mantuvo su marcha al frente de la Premier League. Zubimendi permaneció en el banquillo y Myles Lewis-Skelly se desplegó en el mediocampo, lo que Lineker calificó como un «cambio de fondo».
Los tres puntos fuera de casa y el telón de fondo del calendario
Para los equipos que aspiran al título, estos partidos fuera de casa suelen infravalorarse: Craven Cottage, el estadio del Fulham con una capacidad de unos 29.589 espectadores, con sus gradas junto al río, pasillos estrechos y zonas de transición reducidas, todo ello estrecha el ritmo del juego. En sus últimas seis jornadas de liga, el Fulham acumula victorias por 2-0, empates 1-1, derrotas por 0-1 y 0-3, triunfos por 1-0 y un 0-0, lo que demuestra que no es un rival que regale puntos. Que el Arsenal lograra un 3-0 sin contar con Zubimendi en el once inicial tiene un valor que va más allá del marcador: también evitó una batalla de desgaste que ralentiza el ritmo.
Gary Neville ya había señalado que Zubimendi «llevaba un tiempo en apuros»; en este partido, sentado en el banquillo, los Gunners se mostraron más decididos a ir hacia adelante. Lineker fue tajante en The Rest Is Football: sin intención de faltar el respeto a Zubimendi, se trata de un jugador de perfil cauteloso, pivote defensivo acostumbrado a recircular el balón hacia atrás. Frente a ello, Lewis-Skelly no fue un recurso de transición «desplazado del lateral izquierdo al centro del campo»: su primer instinto fue girarse hacia adelante y acelerar la salida de balón, y eso permitió al Arsenal llevar el esférico más deprisa a la zona ofensiva.
Cómo la disposición en el mediocampo alteró el juego ofensivo
Lineker cree que en las últimas semanas ha existido una «diferencia de fondo» entre el Arsenal y el equipo que vimos el sábado por la noche. Arteta empujó a sus extremos más arriba, de modo que Bukayo Saka recibió el balón en mejores momentos para encarar en uno contra uno; Declan Rice es otro tipo de jugador: es más peligroso cuando conduce el balón, pero tampoco destaca por encontrar a la primera pases verticales. Lewis-Skelly, más activo mirando hacia adelante desde el centro, ayudó de forma objetiva a Rice, Saka y las bandas a subir el ritmo.
Cabe destacar que, durante mucho tiempo, el entorno ha visto a Lewis-Skelly como lateral, pero él ha mostrado agresividad en la zona del pivote. Lineker lo calificó de «bastante interesante»: un joven que mira siempre hacia adelante en el mediocampo libera más la amenaza vertical del Arsenal que sumar otro mediocentro defensivo que «primero afiance el balón». Que Saka tenga más ocasiones de encarar directamente a la defensa es fruto de la superposición del sistema táctico y las decisiones de plantilla, no de un simple arranque individual.
La polémica sobre el papel de Zubimendi
Desde su fichaje el verano pasado, el rendimiento de Zubimendi en los últimos meses ha suscitado dudas; Lineker resumió sus hábitos de juego con «prudencia» y «devoluciones hacia atrás», algo que no siempre encaja con la presión y las transiciones rápidas que persigue Arteta. El diagnóstico de Neville sobre sus «problemas» contrasta con su suplencia en este partido y con la sensación de un equipo más fluido. Eso no significa que Zubimendi no tenga valor —en la lucha por el título en la Premier, con un calendario apretado y rivales exigentes, la rotación y la gestión de la carga física siguen siendo cuentas que Arteta debe cuadrar—, pero la pregunta que plantea Lineker es concreta: cuando el equipo necesita acelerar de inmediato, ¿quién encaja mejor junto a Rice?
La «dureza» de Arteta con Lewis-Skelly
Lewis-Skelly ha tenido minutos limitados esta temporada, en contraste con su meteórico ascenso en 2025-26. Arteta admitió tras el partido que siempre ha sido «muy duro» con el joven y subrayó que se «merecía por completo» esta actuación: tras irrumpir en el primer equipo la temporada pasada, pasó por un bache, pero en este partido demostró que puede ser de fiar en los grandes encuentros. Para un plantel que aspira al título, poder alinear y activar en un duelo duro a domicilio a un jugador polivalente que mira hacia adelante equivale a una carta más para afrontar un calendario saturado.
Perspectiva en la lucha por el título: las concesiones detrás de una victoria
El triunfo por 3-0 como visitante ante el Fulham permitió al Arsenal ampliar su ventaja en la clasificación, pero el foco de la atención ya se ha desplazado hacia la configuración del mediocampo: mantener un eje defensivo más sólido o introducir un eslabón más vertical para acelerar el ritmo. Lineker fue contundente: la versión sin Zubimendi como titular el sábado por la noche avanzó con mayor fluidez, con los laterales más altos y Saka más cómodo. Rice sigue necesitando el compañero adecuado para sacar a relucir su mejor conducción en profundidad; si Lewis-Skelley puede replicar de forma constante el papel que desempeñó en este partido, Arteta tendrá una opción adicional de rotación en los grandes duelos y en las semanas con doble jornada, sin tener que apostar siempre por la misma dupla central.
De aquí en adelante conviene seguir de cerca dos cosas: si Zubimendi recuperará su lugar en el once inicial y si el equipo sacrificará parte de su solidez defensiva como consecuencia; y si Lewis-Skelley puede convertir una actuación puntual en un rendimiento estable. En el Fulham, el ambiente en casa y los resultados irregulares de las últimas jornadas recuerdan a los aspirantes al título que en la Premier League no existen las visitas cómodas. El Arsenal ganó este choque con una salida de balón más agresiva, pero la temporada aún tiene recorrido y este dilema en el mediocampo, es probable, volverá a plantearse una y otra vez.