El 24 de junio (hora de Pekín), en la segunda jornada del Grupo K de la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026, Colombia venció 1-0 a la República Democrática del Congo gracias al gol de la victoria de Daniel Muñoz en el minuto 76. Con dos victorias en dos partidos y 6 puntos, los colombianos aseguraron matemáticamente su pase a los dieciseisavos de final.
Un duelo reñido sobre bases tradicionales
Desde la generación dorada de los años noventa, el fútbol colombiano ha estado estrechamente ligado al estilo técnico, al dominio del balón y al "flair" sudamericano. La estirpe representada por Freddy Rincón y Carlos Valderrama sigue influyendo en la imagen que se tiene de la Tricolor: control del balón, circulación y la búsqueda de ese disparo definitivo en el borde del área. Ante su rival africano, Colombia mantuvo esa tradición: dominó el balón durante todo el partido, con 15 tiros y 6 a puerta al descanso; 9 de los 10 jugadores de campo completaron al menos un disparo. Esa amplitud en la participación ofensiva es precisamente la forma habitual en que se manifiesta su estilo de juego.
Sin embargo, el portero congoleño Lionel Mpasi casi reescribió por sí solo la narrativa del encuentro. El guardameta estuvo impecable de principio a fin, desbaratando en repetidas ocasiones la avalancha ofensiva colombiana y convirtiendo un duelo que podía haber quedado resuelto pronto en un típico caso de "dominar sin marcar".
Portero estelar y veterano: dos líneas temporales entrelazadas
A los 11 minutos del inicio, James Rodríguez, en su décima aparición en un Mundial —cifra que iguala el récord histórico de Colombia compartido por Rincón y Valderrama— probó a Mpasi con un disparo desde lejos, que el portero despejó con seguridad. En el minuto 18, Luis Díaz recibió un pase en profundidad, se giró y disparó, pero Mpasi desvió el balón con el pie; tras el descanso, en el 51, Díaz volvió a obligar a una gran parada y John Arias remató de rebote desviado. El rendimiento de Mpasi contrastaba con el hito histórico colombiano: por un lado, un hito personal; por otro, la actuación estelar del portero rival.
La República Democrática del Congo no llegaba sin armas. Tras el empate 1-1 ante Portugal en la primera jornada del grupo, el conjunto africano generó amenazas de forma esporádica a través de Edo Kayembe, Cédric Bakambu, Yoane Wissa y otros, pero siempre falló en el remate final. En el minuto 73, el disparo de Wissa tras una asistencia de Simon Banza fue rechazado: el Congo estuvo a un paso del liderazgo; cuatro minutos después, Muñoz remató de forma letal desde el costado derecho del área y devolvió la iniciativa del partido a Colombia.
Fuera de juego y escenario de clasificación
Tras el gol de Muñoz, Díaz había cabeceado el balón al ángulo, pero el árbitro levantó la bandera por fuera de juego y Colombia no pudo ampliar la diferencia. Para el Congo, la derrota por 1-0 deja sus puntos en uno y complica enormemente su situación en la última jornada; para Colombia, con seis puntos en el bolsillo, la clasificación ya no es un problema de cara al último partido ante Portugal.
Ese mismo día, en un partido anterior, Portugal goleó 5-0 a Uzbekistán. En la clasificación del Grupo K, Colombia y Portugal lideran con seis puntos, seguidos por Uzbekistán y la República Democrática del Congo. El duelo directo entre Colombia y Portugal en la última jornada decidirá el primer puesto del grupo —para una potencia sudamericana con ambiciones de llegar lejos, evitar cruces complicados en la siguiente fase también entra en la ecuación.
Otra primera experiencia mundialista en las gradas
Fuera del terreno de juego también hubo una historia digna de mención: Michel Nkuindja Mbodiam, la famosa «estatua viviente» de la afición de la RDC que no pudo acudir a la primera jornada por una cuarentena relacionada con el ébola, debutó por fin en un Mundial en el estadio, animando al equipo africano. El fútbol nunca ha sido solo un campo de batalla para 22 jugadores: esta presencia, fruto de un viaje atravesado por la cuarentena, es también una pequeña nota al margen de la condición de la Copa del Mundo como gran cita global.
Observación de ScoreZ
Desde el punto de vista táctico, los problemas y las virtudes de Colombia en este partido quedaron igual de claros: la fortaleza reside en un sistema de posesión fluido y un reparto de amenazas ofensivas, con nueve jugadores de campo disparando a portería, lo que refleja un altísimo nivel de participación en la zona de ataque; la preocupación, en cambio, fue la escasa eficacia de cara a un portero en gran forma: quince tiros en la primera parte y solo un gol, y de no haber sido por varias intervenciones providenciales de Mpasi, el marcador bien podría haber sido otro. La RDC volvió a confirmar el perfil típico de las selecciones africanas en un Mundial: potencia física y velocidad que inquietan, pero la definición sigue siendo su talón de Aquiles.
James igualó el récord histórico de partidos en Mundiales con la selección, una resonancia contemporánea del «legado de la generación de oro» colombiana; el gol de la victoria de Muñoz, por su parte, retrata la realidad de una nueva generación tomando el relevo en un momento clave. En la última jornada ante Portugal, si Colombia mantiene su tradición de juego posicional y gana temple dentro del área, el primer puesto del grupo no está fuera de alcance; la RDC, en cambio, si quiere conservar opciones de clasificación, tendrá que ofrecer una actuación ofensiva más eficiente que la de hoy, o su aventura en este Mundial corre el riesgo de cerrarse antes de tiempo.