En la madrugada del 8 de junio, hora de Madrid, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, salió victorioso en la votación de socios celebrada en el centro de entrenamiento de Valdebebas, al lograr el 65% de los votos y asegurarse otros cuatro años en el cargo. Fue la primera elección presidencial de verdad en dos décadas en el club blanco: acudieron a votar 33.555 socios, su rival Enrique Riquelme obtuvo el 35% de los sufragios y anunció su derrota una hora antes del recuento oficial.
<h2>Veinte años después, la presidencia ya no queda «sin rival»</h2>\n
El magnate español de la construcción, de 79 años, asumió por primera vez la presidencia del Madrid en 2000 y desde 2009 se ha reelegido cinco veces sin oposición. La última elección presidencial formal del club data de 2006, cuando Ramón Calderón se impuso por un margen estrecho. Tras la derrota, Riquelme declaró a la prensa: «Quiero felicitar al equipo de campaña de Florentino Pérez por su triunfo. El Real Madrid no volverá a pasar veinte años sin elecciones». Las palabras reconocían la derrota y subrayaban el simbolismo del comicio: un club gestionado por socios recuperaba por fin el derecho a elegir.
Pérez convocó por sorpresa elecciones anticipadas el 12 de mayo, con dos años aún por delante en su mandato. Tras dos temporadas consecutivas sin títulos, y con el archirrival Barcelona sumando otro La Liga, la paciencia en el Bernabéu se puso en primer plano. En el tramo final de la temporada, el Barça cerró la liga en la jornada 38 con una victoria por 3-1, mientras el Madrid ganó su último partido por 4-2; en los datos, el equipo blanco exhibió en el sprint final alto porcentaje de posesión y muchos tiros —en un duelo llegó al 60% de posesión y disparó 25 veces; en otro, 20 remates y 7 a puerta— sin traducir esa superioridad en el trofeo. El título esquivo fue el telón de fondo más directo de estas elecciones.
La «transparencia» y la gran apuesta por fichajes en el discurso de victoria
En su discurso de victoria en un hotel de Madrid, Pérez calificó el resultado de «extraordinario» y afirmó que el Real Madrid «ha dado ejemplo al mundo en transparencia y armonía». Declaró una «victoria rotunda» en las elecciones, es decir, que los socios de todas las edades respaldaron su proyecto, y que se trata del segundo mejor resultado electoral en la historia de las votaciones para la presidencia del club. Para una entidad con un número tan elevado de socios y un palmarés tan dilatado, una mayoría aplastante de dos tercios resulta lo bastante sólida; no obstante, más de un tercio de los socios votó a Riquelme, quien critica su modelo de gestión patrimonial — lo que significa que el nuevo mandato de Pérez no estará exento de críticas.
Durante la campaña, Pérez desplegó propuestas lo bastante llamativas: prometió nombrar al entrenador del Benfica, Mourinho, y anunció que el martes desvelará un misterioso fichaje valorado en 150 millones de euros que, de concretarse, batiría el récord de traspaso del club. También indicó que, si lograba la reelección, el defensor Ibrahima Konaté y Denzel Dumfries serían sus primeros objetivos en el mercado. El Benfica ha confirmado ante la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios de Portugal el interés de Pérez en Mourinho, y señaló que, para fichar al célebre técnico portugués, habría que abonar 15 millones de euros de cláusula rescisoria.
¿Mourinho y la reconstrucción defensiva, pueden frenar la hemorragia de títulos?
Desde la lógica competitiva, la hoja de ruta de Pérez tras la victoria electoral es clara pero está cargada de apuestas: devolver al entrenador estrella el peso en el vestuario, y responder a la sequía de títulos con fichajes millonarios y refuerzos en la zaga. Los lazos entre Mourinho y el Real Madrid no necesitan presentación, pero el portugués sigue ligado contractualmente al Benfica, y los 15 millones de la cláusula del entrenador constituyen el primer obstáculo; Konaté y Dumfries apuntan, por su parte, al punto débil del Madrid esta temporada: numerosos tiros a puerta sin conseguir marcar. En la recta final, el equipo llegó incluso a registrar un partido con solo seis disparos y dos a puerta, una actuación muy pobre. La mejora simultánea de la defensa y la eficacia ofensiva es la expectativa más realista de los socios.
Lo que la facción de Riquelme cuestiona es precisamente el modelo de inversión en activos y fichajes impulsado por Pérez: ¿puede realmente un gasto tan elevado devolver los títulos de La Liga y de la Liga de Campeones? Temporadas consecutivas sin trofeos ejercen presión sobre el prestigio de la marca de los Galácticos. Pérez se reeligió con el 65 % de los votos, lo que en el corto plazo le dará un respiro en el ambiente del Bernabéu (aforo de 85.454); pero el anuncio el martes de un nuevo fichaje de 150 millones de euros y la posibilidad de que Mourinho asuma oficialmente el banquillo convertirán rápidamente la narrativa electoral en una prueba de fuego en el mercado de fichajes.
Para los aficionados del Real Madrid, la noche del 8 de junio es a la vez el punto final, en términos institucionales, de la votación y el punto de partida de la reconstrucción deportiva. Con el puesto de presidente ya decidido, cada nombre anunciado y cada cifra de fichaje redefinirán el valor de la cuarta legislatura consecutiva de Pérez.