Según ScoreZ, citando a TEAMtalk, Xabi Alonso, quien está a punto de hacerse cargo del Chelsea, ha dado pleno visto bueno al plan del club de fichar este verano al centrocampista ofensivo inglés Morgan Rogers procedente del Aston Villa por unos 100 millones de libras, y lo considera uno de los posibles sustitutos de Cole Palmer.
La crisis de Palmer impulsa una reestructuración ofensiva
Palmer sigue siendo uno de los mejores mediapuntas de la Premier League, pero la temporada 2025/26 no le ha sido favorable: las lesiones le han mermado el ritmo de participación y, a lo largo de todo el curso, ha disputado 34 partidos con los Blues, anotando 11 goles y repartiendo 3 asistencias, con una eficacia claramente inferior a la de su mejor momento. El Chelsea no logró clasificarse para la próxima temporada europea, por lo que se especula con una posible salida de Palmer este verano; el Manchester United figura entre los interesados en mover ficha en el mercado estival de 2026, con el Chelsea tasándole en unos 80 millones de libras. Una presión aún más inmediata llega desde la selección: el seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, no incluyó a Palmer en la lista para el Mundial de 2026, lo que somete al jugador a una doble presión mediática y deportiva.
También se indica que Alonso estaría dispuesto a "sacrificar a jugadores estrella" en su nuevo proyecto, y Palmer también entraría en ese debate. Si finalmente se marchara, el Chelsea debería cerrar con antelación un refuerzo creativo en la misma demarcación, lo que ha colocado a Rogers en el núcleo de la lista de fichajes.
Por qué Rogers se ha convertido en la opción preferida
Rogers, de 23 años, ya es internacional con Inglaterra y juega como mediapunta; su perfil técnico se asemeja al de Palmer: conducción con balón, incursiones por los carriles interiores y el pase final son sus señas de identidad. Se comenta que Joe Shields, codirector de reclutamiento y talento del Chelsea, impulsa personalmente esta operación: fue quien lo llevó al sistema juvenil del Manchester City y ahora quiere volver a reunirse con su antiguo protegido en Stamford Bridge.
Shields está montando internamente una propuesta económica para convencer al Villa de ceder al jugador. La idea táctica del Chelsea tiene dos capas: a largo plazo, formar una pareja de doble mediapunta con Palmer o un binomio escalonado; si Palmer se marcha, Rogers asumiría las mismas funciones de núcleo creativo. Alonso "conoce plenamente y respalda" esta operación, y está dispuesto a utilizar a Rogers en su nuevo esquema ofensivo.
El precio del Villa y la carta europea
El Aston Villa, bajo la dirección de Unai Emery, conquistó la Europa League esta temporada y disputará la Champions League en 2026/27, con un aumento paralelo en la profundidad de plantilla y en sus aspiraciones financieras. Aunque el club está dispuesto a vender a Rogers, el precio mínimo ronda los 100 millones de libras, prácticamente en línea con el techo mental del Chelsea; el foco de la negociación recaerá en la estructura, el pago fraccionado y las cláusulas del jugador.
Desde el punto de vista físico y de eficiencia en el movimiento, Rogers depende más que Palmer de los sprints verticales y de las carreras en segunda jugada; si ficha, tendrá que encajar con el sistema de presión en bandas que ya tiene el Chelsea. A la inversa, si Palmer se queda, el doble eje puede repartir la presión de la posesión y reducir el riesgo de que un solo jugador sea asfixiado con marcajes específicos.
Panorama del mercado estival
La operación sigue en fase de construcción de la oferta y aún no se ha hecho oficial. Hay tres variables clave: si Palmer acepta quedarse o marcharse sin entorno europeo, si el Manchester United puede igualar la valoración de 80 millones y si el Aston Villa, con el calendario de Champions, está dispuesto a perder a su 10 estrella en el mercado de verano. Para el Chelsea, cerrar a Rogers antes de la llegada de Alonso equivale a comprar un “seguro” para la línea de ataque de la nueva temporada; para Rogers, saltar de un campeón de Europa League a un grande en reconstrucción, y la presión que afrontó Palmer tras quedar fuera del Mundial, es también el referente con el que tendrá que competir de frente.